
Mañana vas a bailar, a bailar - bailar con mis temitas!
Viernes por la tarde corrientes suicidas,
dientes que a la vida no se aferran más.
Domingos crepusculares otra tanda...
de suicidas en bandas se van diciendo:
¡Adiós soledad!
Quiero decirles que lo de hoy, advierte connotaciones diferentes. La nostalgia cae a pleno desde los nubarrones grisáceos y se cuela hasta el interior del auto. Hay nostalgia light, no alcanza la cota necesaria para llegar a discurrir en el anhelo suicida (sí, me gusta hablar de los viernes crepusculares, ¿y?)
Quizás el único refugio de mis torpes palabras sea el amor, quizás tengo tanto para dar que no sé por dónde voy. Probablemente te hayas olvidado de mí como de otra más, te sorprenderías al ver mis escritos, me tomarías como la idiota que finalmente soy. Esta idiota bipolar, que siempre se encuentra tan sólo a dos pasos del bien y a otros dos del mal, aquella que cuando tenía que hablar no sabía por dónde empezar, la que al menos espera haberte demostrado que el amor no es cosa simple, que a veces es mejor hablar para desilusionar que callar para calmar. Esta misma que prefiere laberintos de palabras en vez de aquellas directas y en fin, poco claras. La cursi que llega al máximo con sus cursilerías y palabritas de amor y de cariño y de todo eso que no le gusta tanto decir, pero que para intentar ser un poco más clara, te diría que ahora mismo iría a buscarte.
Ojalá no te olvides que te quise con el alma.
Humilde posdata: las diferencias e incompatibilidades hicieron lo suyo (siempre hay quilombito en un cielo de dos).
Viernes por la tarde corrientes suicidas,
dientes que a la vida no se aferran más.
Domingos crepusculares otra tanda...
de suicidas en bandas se van diciendo:
¡Adiós soledad!
Quiero decirles que lo de hoy, advierte connotaciones diferentes. La nostalgia cae a pleno desde los nubarrones grisáceos y se cuela hasta el interior del auto. Hay nostalgia light, no alcanza la cota necesaria para llegar a discurrir en el anhelo suicida (sí, me gusta hablar de los viernes crepusculares, ¿y?)
Quizás el único refugio de mis torpes palabras sea el amor, quizás tengo tanto para dar que no sé por dónde voy. Probablemente te hayas olvidado de mí como de otra más, te sorprenderías al ver mis escritos, me tomarías como la idiota que finalmente soy. Esta idiota bipolar, que siempre se encuentra tan sólo a dos pasos del bien y a otros dos del mal, aquella que cuando tenía que hablar no sabía por dónde empezar, la que al menos espera haberte demostrado que el amor no es cosa simple, que a veces es mejor hablar para desilusionar que callar para calmar. Esta misma que prefiere laberintos de palabras en vez de aquellas directas y en fin, poco claras. La cursi que llega al máximo con sus cursilerías y palabritas de amor y de cariño y de todo eso que no le gusta tanto decir, pero que para intentar ser un poco más clara, te diría que ahora mismo iría a buscarte.
Ojalá no te olvides que te quise con el alma.
Humilde posdata: las diferencias e incompatibilidades hicieron lo suyo (siempre hay quilombito en un cielo de dos).
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