lunes, 26 de diciembre de 2011

Bueno, por lo que se ve a simple vista, podría decir que dejé bastante abandonado todo este tema de la escritura que tanto me gusta... para volverme quizás una idiota y haber cambiado de obsesión aunque lo cierto es que no soy nada sin mi espacio, sin mi encuentro conmigo, sin todas estas letras... y esta noche no sé por qué se me vinieron unas ganas incomparables de abrir este blog y dejar un par de palabritas en este día de Diciembre del cual no puedo precisar fecha porque realmente no sé en qué día estoy y aunque tengo sueño y estoy pensando en levantarme tempranito mañana... preferí este tipo de cosas que me gustan, acompañada de un poco de Yurima y una botella de agua.
Como se ve, sólo escribo cosas insignificantes por empezar... insignificantes pero que necesito decir y se me va el año, la puta madre! uno de los años más completos de toda mi vida, y soy tan feliz querido Kovad, tan... que te llenaría de ofrendas y muchas cosas más y bla bla.
Reconozco que fue duro este Invierno, con un mes de Julio al extremo y un 8 de Agosto donde te volví a llorar y sangré y sangré sin razones y sin un poco de dignidad al menos, como me faltaste, dignidad! y después de todas esas cosas melodramáticas que suceden en mi vida y me encanta contar... llegó un chabón que cambió el rumbo de mi vida y con el cual quisiera compartir muchos momentos más, muchas navidades, muchos días de semana, fines de semanas, noches, días, mañanas, tardes y por sobre todas las cosas quiero compartir mucho más de mí y entender que hay alguien en el mundo capaz de soportarme con mi histeria y mis vueltas de insegura.
Y para finalizar... no tengo frase para finalizar.

domingo, 11 de diciembre de 2011

No sería capaz de decirle con palabras sabias que lo quiero. No podría escribirle una canción de amor para después cantársela, o escribirle una de esas cartas que deben ser así o así (aquellas en que no podría salirme de la formalidad). Aunque así lo quisiera y lo intentara incontables veces en diversos días de cualquier fecha, todo sería ineficiente.
Y es así como sin pensarlo ya estoy volviéndome inmensamente estúpida y deja de importarme ser poco coherente y que el desorden vuelva a restablecerse en mis días. Es también, cuando me gustaría que sólo quizás sepa él también de alguna u otra forma lo que está pasando en mi mundo, porque ni leyendo esto, ni escribiendo la carta, cantando, siendo un poco más sabía, lo entendería y posiblemente caiga en la cotidianeidad de pensar que soy bastante vulgar o algo exepcional o quizás con un poco más de profundidad... bastante inexacta (sobre todo por escribir como se me da la gana).
Aunque hable de cotidianeidad y todas esas cosas con las que encierro al común de la gente, él es mucho más que eso, pero al intentar explicarlo vuelvo a caer en la sopa de letras de un domingo por la noche, y vuelvo a reírme de mí sólo por ser tan... ocurrente y por quererlo vasta-mente hasta que me salga el amor por todos los lados posibles y ese tipo de cosas que suceden en la cabeza de los mismos que como bien describe Julio "se dan citas exactas y necesitan papel rayado para escribirse y aprietan desde abajo el tubo de dentífrico".
Pero yo ya no quiero hablar de estas cosas porque siento que nunca llego al punto, y el punto es que no sé cuál es el punto y me encanta no saberlo porque cuando se sabe, se hecha todo a perder y se pierde la magia, y cuando se deja de sentir se deja de escribir y las palabras pierden su gracia... al igual que cuando se siente mucho, las palabras salen solas sin entender porqué y se acomodan independientemente formándose en textos meramente declarativos, expresivos, poco explicables y descifrables pero que aman.