viernes, 30 de abril de 2010

Muchos tenían razón, lo que necesitabas era sólo un poco de tiempo. Tal vez para pensar, para poder perdonar, para extrañarme, para entender que nuestros caminos no se unieron porque sí.
Alegría, nostalgia, ganas de abrazarte y decirte con todas mis fuerzas cuánto te quiero, y lo poco que quiero que vuelvas a alejarte una vez más.

Creo
que estoy a punto de ser
feliz.

martes, 13 de abril de 2010

Hablamos después de un par de meses, dejando de lado los insultos y el mal pasado que tuvimos. Con el tiempo creo que todo se arregla; hoy pudimos hablar, pero mañana... mañana espero que volvamos a ser amigos. Nunca quise que dejemos de serlo, y sé que tal vez fue producto de mi inmadurez pero juro que no va a volver a repetirse; no con vos, amigo mío.
Por otro lado quiero pedir perdón tal vez por ser tan directa y poco sutil, tal vez por vivir en las nubes hasta que vuelva estrellar mi cabeza con millones de problemas. Pero por un momento, déjenme ser, déjenme vivir, y de lo otro... después veremos, che.



Yo no estuve bien, dije cosas que NUNCA debí decir.

miércoles, 7 de abril de 2010


Estar solo es en definitiva estar solo dentro de cierto plano en el que otras soledades podrían comunicarse con nosotros si la cosa fuese posible. Pero cualquier conflicto provoca la brutal intersección de planos diferentes.
"En el fondo podríamos ser como en la superficie, pero habría que vivir de otra manera".
¿Y qué quiere decir vivir de otra manera? Quizá vivir absurdamente para acabar con lo absurdo, tirarse en sí mismo con una tal violencia que el salto acabara en los brazos de otro. Sí, quizá el amor, pero la otherness nos dura poco. En el fondo no hay otherness, apenas la agradable togheterness. Cierto que ya es algo... Amor, ceremonia ontologizante, dadora de ser.
Sin poseerse no había posesión de la otredad, ¿y quién se poseía de veras? ¿quién estaba de vuelta de sí mismo, de la soledad absoluta que representa no contar si quiera con la compañía propia, tener que metrse en el cine, o en el prostíbulo o en la casa de los amigos o en una profesión absorbente o en el matrimonio para estar por lo menos solo-entre-los-demás? Así, paradojicamente, el colmo de la soledad conducía al colmo del gregarismo, a la gran ilusión de la compañía ajena, al hombre solo en la sala de los espejos y los ecos. Pero gentes como él y tantos otros, que se aceptaban a sí mismos (o que se rechazaban pero conociéndose de cerca) entraban en la peor paradoja, la de estar quizá al borde de la otredad y no poder franquearlo. La verdadera otredad hecha de delicados contactos, de maravillosos ajustes con el mundo, no podía cumplirse desde un sólo termino, a la mano tendida debía responder otra mano desde afuera, desde lo otro.

domingo, 4 de abril de 2010

- No menosprecies tu persona, Dios te hizo así.

- ¿En serio considerás a mi egoísmo como producto de sus buenas intenciones?

- Bueno... eso queda más que nada en vos entonces digamos que..

- Lo sé, soy el intento fallido.

viernes, 2 de abril de 2010

Cuando todo salga mal esperate no corre prisa; siempre al mirar tu foto se me nublaba la vista, pesimista he sido siempre y creo que seguiré siendo porque todo me va igual y en recuerdos te sigo viendo.
Me encerré en la habitación y en un rincón me pusé a llorar "dime de qué sirve si tu ya no estás", quiero borrar de mi mente todos los momentos malos; pero aún te veo reflejado en aquel oscuro cristal, recuerdo que quería estar junto a ti hasta el final.
Laberinto sin salida, te busco y no te encuentro; en el único lugar que estás es en mi pensamientos, bien adentro exactamente donde están los sentimientos, los lamentos... desde entonces mi corazón late lento.
Aunque me cueste aceptarlo sigues en mi pensamiento, intento olvidarte pero es que no sé si quiero. Todos sabemos que el orgullo no lleva a ninguna parte, todo es oscuro desde el día que me dejaste.
Vive cada momento como si fuese tu último respiro del aire contaminado en el crepúsculo, el versículo final, final del último capítulo... cómo llamarle a este episodio que no tiene título.

jueves, 1 de abril de 2010

- Nunca nos quisimos.

- No hables por mí. Vos no podés saber si yo te quiero o no, ni siquiera eso podés saber.

- ¿Tan ciego me crees?

- Al contrario, te haría tanto bien quedarte un poco ciego.

- Ah, sí, el tacto que reemplaza las definiciones, el instinto que va más allá de la inteligencia. La vía mágica, la noche oscura del alma.

- Te haría bien.

- Mirá con lo que tengo me basta para saber que cada uno puede irse por su lado. Yo creo que necesito estar solo; realmente no sé qué voy a hacer.