- Nunca nos quisimos.
- No hables por mí. Vos no podés saber si yo te quiero o no, ni siquiera eso podés saber.
- ¿Tan ciego me crees?
- Al contrario, te haría tanto bien quedarte un poco ciego.
- Ah, sí, el tacto que reemplaza las definiciones, el instinto que va más allá de la inteligencia. La vía mágica, la noche oscura del alma.
- Te haría bien.
- Mirá con lo que tengo me basta para saber que cada uno puede irse por su lado. Yo creo que necesito estar solo; realmente no sé qué voy a hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario