
"Una vez más quería encontrarlo en el centro de la ciudad a la misma hora, sobre aquella vereda...
Sin pensarlo decidí que por la tarde iba a escaparme para pasar desapercibida por la ciudad y para que tal vez, sólo con suerte, nos miremos otra vez.
Esperé a que todos se vayan y rapidamente me cambié, me arreglé y salí.
Estaba muy nerviosa (como en pocas situaciones), un minuto después ya estaba sobre aquella vereda.
Me sentí un poco desepcionada al no verlo, pero igual seguí caminando un poco más. Doble en una esquina y allí estaba... a cinco pasos de mi, y tan sólo a dos del lugar donde nos conocimos.
Levanté la cabeza y lo miré, me miró y volví a agacharla. Cruzé y seguí caminando mientras pensaba en él.
Caminé una cuadra más y me senté a observarlo otro rato más"...
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