sábado, 19 de febrero de 2011
Hoy no quiero ponerme cursi por sobre mis principios naturales, pero estoy destinada a estar cursi porque soy cursi, porque te quiero, porque me gusta tanto la palabra cursi y afuera está nublado pero no cae ni una gota y la mayoría parece haberse refugiado en las cursilerías, habrán decidido aprovechar toda esta escenografía de Sábado por la tarde con día gris tanto como yo. Todo hace referencia a mi madrugada 17, qué casualidad, justo 17. Estas coincidencias me dan qué pensar. Ay como te extraño, ay qué día más aburrido, ay parece Domingo. Oliveira es patológicamente sensible a la imposición de lo que lo rodea, del mundo en que se vive, de lo que le ha tocado en suerte, para decirlo amablemente. En una palabra, le revienta la circunstancia. Más brevemente, le duele el mundo.
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