Con tal naturalidad, como si fuese fácil dejarlo crecer. Y después intento creer, que la gente me entiente.
Soportar su insoportable desprolijidad, y dejarlo libre. No-ser-yo en definitiva y volver a la vieja rutina, la rutina actual del LA estereotipo, sí, de género femenino.
Subestiman demasiado gente, Let it be.
Y de repente en una habitación, una nena bailando, y yo escuchando Las pastillas del abuelo. La decadencia del día del amigo está, paradójicamente, por el cielo.
La rubia tarada, bronceada, aburrida, me dice: ¿por qué te pelaste?; y yo: por el asco que da tu sociedad, ¿por el pelo de hoy, cuánto gastaste?
No hay comentarios:
Publicar un comentario