
Voy pensando en que no hace ni un año y las cosas ya no son igual. Las disculpas no cuesta aceptarlas, me cuesta saber perdonar.
Y vuelvo a despertar, cansado de estar tan cansado de ser, me digo: “No hay mitad, que sea tan mala como la que tenés”.
El día no me ayudó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario